Este pequeño pueblo, a 500 kilómetros de La Plata, cautiva con su tranquilidad y su belleza natural. Rodeado por las imponentes Sierras de la Ventana, es ideal para desconectar.
Uno de sus puntos más destacados es el cementerio de Saldungaray, diseñado por el arquitecto Francisco Salamone. Su entrada, con una gran escultura circular de Cristo, imponente y enigmática, se erige como una de las obras más emblemáticas del modernismo en Argentina.
Inaugurado en 1940, este cementerio se distingue por su monumentalidad y estética vanguardista, características que marcaron el estilo salamónico en diversas construcciones de la provincia de Buenos Aires. La imponente puerta de acceso y estructuras de concreto transmiten una atmósfera solemne y majestuosa.
El diseño monumental, con elementos que combinan lo funerario y lo arquitectónico del siglo XX, le otorga la singularidad que lo convierte en símbolo de la identidad regional.
A través del Centro de Interpretación de las obras de Salamone, que funciona en la localidad, se pueden conocer detalles particulares de cada edificación.
Otra parada obligatoria de este Pueblo Turístico es el Fortín Pavón, la posta militar que dejó el ex gobernador de la Provincia, don Juan Manuel de Rosas, en 1833 durante la campaña del desierto. El sitio reconstruido ofrece visitas guiadas con reserva previa.“En este paseo recorreremos la historia, cómo funcionaba, la manera en la que vivían las personas y la importancia de la edificación para el origen y desarrollo del pago” , contó Carolina Dominguez, guía local.
El proyecto turístico @quinchahue, por su parte, propone descubrir el lugar con narraciones y circuito por los puntos más relevantes que incluyen caminatas, paseo en bicicletas antiguas y, para quienes buscan más aventuras, trekking en las sierras bonaerenses.
El viaje recién concluye con una buena degustación de vinos en la Bodega Saldungaray – www.bodegasaldungaray.com.ar- de Vinos Buenos Aires. “Somos productores de vinos y champagne, y estamos muy cerca de la zona urbana de la localidad. Tenemos ocho variedades implantadas con las que realizamos rosados, blancos, tintos y espumantes”, detalló Manuela Parra, propietaria del viñedo.
El emprendimiento abre de jueves a domingos y feriados con visitas guiadas de 30 minutos, sin reserva previa, entre las 11:00 a 18:00. La entrada tiene un valor de $3.000 con degustación, “Recomendamos el espumoso de pinot noir, el bivarietal blanco sauvignon blanc-chardonnay y el cabernet franc con un toque de barrica de roble”, detalló la empresaria.
A pocos kilómetros de allí, con actividades de senderismo y vistas panorámicas espectaculares, el Parque Provincial Ernesto Tornquist se erige como verdadero atractivo autóctono.


