Recóndito Olivares: cultura alemana del Volga y permacultura
En la colonia San Miguel Arcángel, partido de Adolfo Alsina, el olivar se integra a un territorio atravesado por la herencia de los alemanes del Volga en una propuesta que combina arraigo cultural, producción y espiritualidad.
“La particularidad de la colonia es que mantiene sus raíces y que por la distancia que la separa de los centros urbanos, quedó estancada en términos de crecimiento y desarrollo. Los jóvenes fuimos migrando, como nuestros antepasados, para estudiar en las grandes urbes. Sin embargo, algunos volvimos con ideas para trabajar pequeñas superficies y desarrollar un emprendimiento, que terminó convirtiéndose en un modelo de producción a largo plazo para sostener las raíces profundas y el arraigo de nuestra tierra con el olivo, como un símbolo de paz y unidad”, explicó Leandro Schneider, productor del establecimiento.
La experiencia en la finca incluye caminatas guiadas, recorridos por la huerta y el monte frutal, y encuentros en un refugio construido con materiales naturales bajo principios de permacultura. En este espacio se ofrecen desayunos, meriendas y la degustación de la especialidad destacada del lugar: el Olivalatte, una infusión elaborada con hojas de olivo y leche.
“Practicamos el turismo rural, con la expectativa de ser un faro y un ejemplo de acción, por eso desarrollamos una propuesta turística respetuosa con el medio ambiente y organizamos días de campo para conocer la colonia y su gastronomía típica”, detalló.
Rumaroli: tecnología y excelencia
Con una almazara de tecnología italiana de última generación, Rumaroli, en Coronel Dorrego, procesa la fruta bajo estrictos estándares de calidad, cuidando cada etapa del proceso para preservar las propiedades y el carácter del aceite de oliva. La incorporación de equipamiento moderno permite optimizar los tiempos de molienda y garantizar un producto final de alto nivel.
El emprendimiento también participa en ferias gastronómicas y espacios vinculados a la producción regional, donde difunde la cultura del aceite de oliva y promueve su consumo. Además, ofrece catas guiadas en las que se exploran aromas, sabores y características de las distintas variedades.
Un circuito con identidad propia
La Ruta del Olivo es una invitación a descubrir una Buenos Aires distinta. Lejos del imaginario puramente pampeano, el sudoeste provincial encontró en el olivo una nueva expresión productiva y turística reconocida a nivel mundial.
Cada visita revela que detrás de cada botella hay historias de arraigo, innovación y comunidad. Entre el mar y las sierras, el aceite dorado resume una certeza: el Mediterráneo también puede latir en suelo bonaerense.


