Impulsado en Puan desde 2006 por la cooperativa local, su nombre –que en lengua mapuche significa Tierra de dos soles- alude al reflejo del sol sobre la laguna cercana, un fenómeno que duplica la luz del paisaje y le da identidad al lugar.
El emprendimiento propone visitas guiadas por la plantación y la almazara, donde se explica el proceso de producción del aceite de oliva, desde el cultivo de los árboles hasta la elaboración final. Durante el recorrido también se comparte información sobre el desarrollo de la actividad olivícola en el país.
La experiencia se completa con degustaciones de aceite de oliva pensadas para reconocer aromas, texturas y variedades. Además, el espacio organiza jornadas de cicloturismo entre las hileras de olivos, integrando actividad física, turismo rural y contacto con el paisaje.


