En Azul, el paisaje serrano encuentra uno de sus puntos más impactantes en el Corredor Turístico Boca de las Sierras. Enmarcado por algunas de las sierras más antiguas del planeta, el recorrido inspira con caminos panorámicos y paisajes imponentes.
La pausa llega en el Parador Boca de las Sierras. Frente a un paisaje único de tres hectáreas, entre cafés calientes y meriendas con vistas abiertas al cordón serrano. Cuenta también con juegos para chicos, senderos para trekking de baja dificultad y una obra del artista Carlos Regazzoni. Muy cerca, antiguos almacenes y espacios rurales continúan manteniendo viva la tradición de la cocina bonaerense y el encuentro alrededor de la mesa.
Durante las vacaciones de invierno, la región serrana bonaerense protagoniza la agenda viajera: el frío se disfruta alrededor de una mesa compartida, entre aromas caseros, sabores regionales y paisajes que parecen hechos preparados para bajar el ritmo. Cada cafetería, casa de té, almacén o restaurante guarda una historia propia y una forma distinta de recibir a los turistas, con la calidez característica de los pueblos serranos.
Entre sierras, chimeneas encendidas, chocolates calientes y recetas que atraviesan generaciones, el invierno encuentra en estos destinos uno de sus escenarios más encantadores, donde los mejores recuerdos pueden comenzar alrededor de una taza caliente.


