El recorrido continúa hacia el centro de la provincia de Buenos Aires. A poco más de 60 kilómetros de la ciudad de Olavarría, la Laguna Blanca Grande aparece como un refugio donde el silencio, el horizonte abierto y la inmensidad del paisaje marcan el ritmo de la jornada. Su característica forma circular y la amplitud del espejo de agua la convierten en uno de los destinos más elegidos por los amantes de la pesca deportiva.
“Tenemos un predio de casi 500 hectáreas donde conviven la laguna, el camping y toda la infraestructura recreativa. Contamos con más de cincuenta embarcaciones para alquilar y espacios para pescar tanto desde la costa como embarcados, pero además buscamos que quienes nos visitan puedan quedarse varios días disfrutando del lugar”, explica Matías Arrignon, del Club de Pesca Laguna Blanca Grande.
La propuesta se completa con cabañas, casas de alquiler y un amplio camping equipado que incluye parrillas e iluminación.
“Más allá de que estamos orientados a la pesca deportiva, desarrollamos muchas actividades recreativas para toda la familia. Hay caminatas, deportes acuáticos y distintos espacios para que cada visitante encuentre su manera de vivir la laguna”, agrega Arrignon.
La pesca deportiva también implica un compromiso con el ambiente. Respetar las medidas de conservación, las vedas y las normas establecidas para cada espejo de agua es fundamental para preservar el ciclo natural del pejerrey y garantizar que futuras generaciones puedan seguir disfrutando de esta tradición que forma parte de la identidad bonaerense.
Porque el invierno también tiene su temporada alta. Está en los amaneceres sobre la laguna, en el mate que acompaña la espera, en la emoción del pique y en las historias compartidas a la orilla del agua. En la provincia de Buenos Aires, cada captura es apenas el comienzo de un viaje que invita a descubrir paisajes, sabores, tradiciones y la identidad de municipios que encuentran en el invierno una de sus mejores estaciones para recibir visitantes.


