Fundado en 1929, pertenece al partido de Coronel Pringles y se caracteriza por su traza ordenada, sus calles arboladas y su ritmo sereno. Indio Rico se encuentra ubicado al sur de la provincia de Buenos Aires, en el partido de Coronel Pringles, a 74 kilómetros al sudeste de esta ciudad.
Se ingresa a través de la Ruta Provincial 85, a 11 kilómetros por un camino totalmente pavimentado. La denominación de la localidad proviene del arroyo homónimo que pasa a unos 7 kilómetros de allí. Su nombre indígena sería “Quetru Queyu” o “Guetzu-Gueyu” , vocablo que significa “lugar de caldenes”. Mientras, los investigadores la relacionan con la expresión “Indio Rico”, con la voz araucana úlmen: cacique poderoso o jefe rico.
Este Pueblo Turístico presenta una serie de atractivos históricos culturales como la antigua estación del ferrocarril, la iglesia Nuestra Señora del Carmen, el almacén de Ramos Generales y bellezas naturales como lagunas y arroyos que ofrecen paisajes únicos.
“Uno de los lugares que tiene magia muy especial es el andén del ferrocarril, donde jóvenes y adultos se reúnen para tomar mate y recrearse. Hermoso para hacer fotos al atardecer. Junto al andén se encuentra el centro cultural, un espacio muy interesante donde se desarrollan actividades artísticas, literarias y gastronómicas” , expresaron desde Turismo local.
En el mes de febrero, en el predio del ferrocarril se transforma en sede de la Fiesta del Cordero al Disco, un producto típico de la zona. Indio Rico es ideal para caminatas largas, bici sin apuro y charlas al sol. En la plaza principal, rodeada de casonas antiguas, los domingos se arma un pequeño mercado de productos artesanales como dulces caseros, tejidos, panificados y hasta vinos elaborados por un pequeño productor de la zona.
Berdier, Arboledas e Indio Rico no compiten con los grandes destinos. No tienen multitudes, ni atracciones rimbombantes. Pero justamente ahí está su magia. Invitan a mirar lo pequeño, a recuperar la conversación sin pantallas, a sentarse en un banco de plaza y simplemente ver pasar la vida.
Son tres pueblos donde todavía se saludan los vecinos, se abren las puertas sin llave y se cocina con lo que da la huerta. Donde las historias se transmiten de boca en boca y cada rincón tiene un nombre y un por qué.
Viajar por la provincia de Buenos Aires con ojos atentos permite descubrir estos tesoros escondidos, que resisten en la calma. Porque en tiempos de vértigo, la verdadera aventura quizás sea frenar para contemplar lo bueno, bonito y bonaerense en cada Pueblo Turístico.

