En pleno invierno, cuando la costa parece dormida y los médanos descansan del verano, Villa Gesell se transforma. El frío trae consigo un aroma irresistible: chocolate caliente, masa horneada, avellanas, licor casero. Y detrás de ese perfume se despliega una de las celebraciones más queridas del calendario provincial: la Fiesta Nacional del Chocolate Artesanal, más conocida y sentida como Chocogesell.
Esta celebración, que comenzó su historia en 1996 por iniciativa de la municipalidad, fue pensada como una forma de encender el corazón de la ciudad fuera de temporada. Desde entonces, creció hasta convertirse en una celebración de identidad, comunidad y trabajo artesanal, y en esta gestión fue declarada Fiesta Nacional. Lo que la distingue no es solo el chocolate, sino el modo en que se lo trabaja: artesanalmente, con manos que amasan, mezclan, moldean y crean.
Durante tres días, el Pinar del Norte, ese rincón mágico de la ciudad donde hoy se levantan el arco de bienvenida (inaugurado en 2017) y la casita de madera inspirada en Hansel y Gretel (creada en 2021), se convierte en un paseo encantado. Allí, entre senderos de eucaliptos y juegos para chicos, se instalan más de 200 artesanos, 42 chocolateros, 22 stands gastronómicos, 17 foodtrucks con ofertas innovadoras, cinco cerveceros locales y seis PUPAs (Pequeñas Unidades Productivas Alimentarias), en una conjunción de sabores, saberes y creatividad local.
La propuesta no se limita a la venta de productos: hay demostraciones gastronómicas gratuitas, shows de artistas locales e invitados, sorteos, espacios de juego para niños, y recorridos que invitan a conocer la reserva forestal y la historia viva de Gesell. “Las familias caminan entre aromas y colores; los chicos corren de puesto en puesto con el chocolate en las mejillas; los adultos se detienen a mirar, probar y conversar con quienes hacen del cacao un arte cotidiano” , señalaron desde Turismo local.
Desde sus inicios, Chocogesell fue pensada como una alianza estratégica entre lo público y lo privado, destinada a impulsar la economía y el turismo local más allá del verano. En ese espíritu, la fiesta también le abre las puertas al conocimiento: chefs reconocidos como Alicia Berger, Borja Blazquez o Vicente Campana, junto a escuelas de cocina como el Instituto de Artes Culinarias de Mar del Plata o Pequeños Chef, han dejado su huella ofreciendo clases magistrales que acercan a grandes y chicos al arte del chocolate.
La organización implica un enorme trabajo colectivo. Chocogesell es un esfuerzo transversal que se vive como propio: un evento donde la comunidad geselina no solo es anfitriona, sino protagonista: hoy, más de 80 mil personas la visitan, muchas de ellas provenientes de CABA, el conurbano bonaerense y localidades vecinas. Y, más importante aún, que la identidad de Gesell no se mide por sus playas, sino por su capacidad de encontrarse, reinventarse y celebrar lo que sabe hacer.
Chocogesell es más que una feria. Es un ritual de invierno, una postal viva donde el chocolate une generaciones, activa economías, enciende la memoria y deja en el aire un sabor a infancia, a abrigo y a fiesta compartida.


