El presidente del Club Agropecuario Argentino, Bernardo Grobocopatel, realizó declaraciones en RADIO LA RED, MUNDO ASCENSO, cargadas de emoción en las que dejó entrever su desgaste personal y la posibilidad de alejarse de la conducción del club, tras más de 15 años al frente de la institución.
“Lo que más me duele hoy es la frustración de no haber podido transmitir mi pasión a todos”, expresó el dirigente, quien reconoció que, si bien el crecimiento deportivo es innegable —con el equipo compitiendo en la Primera Nacional—, siente que aún no alcanzó para consolidar un respaldo masivo en la comunidad.
En ese sentido, Grobocopatel reflexionó sobre el presente futbolístico y la mirada sobre los resultados: “Quizás otro puede decir que en 15 años estás jugando en Nacional B, pero ganar o perder un partido no define todo. Contra Rafaela, por ejemplo, hubo una idea de juego, aunque perder 4-1 claramente marca que no se jugó bien”, analizó, mostrando autocrítica.
Uno de los puntos más sensibles de su discurso estuvo vinculado al futuro institucional del club. “La persona que me quiera reemplazar tiene que entender que esto es una sociedad civil, que se sostiene en Carlos Casares. Me preocupa que alguien pueda desguazar este sueño o transformarlo en un negocio. Si pasa algo así, siento que tiré 15 años de mi vida”, afirmó con contundencia.
El dirigente también remarcó su intención de garantizar una transición ordenada en caso de dar un paso al costado: “Quiero que Agropecuario siga y que siga en mi ciudad. Mi sueño siempre fue dejar algo para Carlos Casares, pero no es tan fácil”.
En otro tramo de la entrevista, Grobocopatel destacó el impacto económico que el club genera en la ciudad. Según detalló, la institución alquila cerca de 50 viviendas para jugadores y cuerpos técnicos, y genera empleo directo e indirecto para unas 200 personas. Además, subrayó el movimiento comercial que se produce cada fin de semana con la llegada de equipos visitantes y familiares de los futbolistas.
A nivel personal, el presidente también dejó ver el alto costo emocional que implica su rol. Relató situaciones de estrés extremo en días de partido, incluso con episodios de presión arterial elevada que requirieron atención médica. “Soy un loco del fútbol, me apasiona desde chico, pero esto también tiene su costo”, confesó.
Finalmente, aunque evitó confirmar una fecha concreta para su salida, dejó en claro que su ciclo podría estar cerca de un cierre: “Siempre digo que es un 99,99%. Quiero asegurar que quien continúe mantenga al club en Casares y siga el proyecto. Me encantaría que Agropecuario llegue a Primera, aunque no esté yo, y ver a equipos como Racing jugando en nuestra ciudad”.
Las palabras de Grobocopatel abren un escenario de incertidumbre sobre el futuro institucional del club, pero también reflejan el fuerte compromiso personal que marcó una etapa histórica para el fútbol de Carlos Casares.


