Las huertas caseras y escolares ofrecen beneficios significativos para la salud mental de los niños, promoviendo la interacción social, el desarrollo de habilidades y el bienestar emocional.
Al involucrarse en la siembra, cuidado y cosecha, los niños pueden experimentar un sentido de logro, reducir el estrés y la ansiedad, y fortalecer su autoestima. 

Las actividades de la huerta —como sembrar, regar y cosechar— también fomentan el cuidado del medio ambiente, el contacto con la tierra y la conciencia ecológica. 
En el marco del Día de la Tierra, esta propuesta se vivió como una actividad especial que conecta la salud, la educación y el respeto por la naturaleza.
Fue impulsada por María de los Santos, integrante del área de Salud Comunitaria, junto a los chicos y chicas de Casa del Niño en ambos turnos.


